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Esclarecer la Orden

Masonería

Ilustración vista desde arriba de una cadena de unión: Hermanos en corro, de manos unidas sobre el pavimento mosaico, en torno a una llama
La Cadena de Unión: la Fraternidad que une a los Hermanos en torno a la misma Luz.

Sobre la regularidad, el reconocimiento y los principios que sostienen la Masonería universal, para quien escucha antes de juzgar y decide con base en la verdad.

“A veces, la Escuadra mide el alma. Otras veces, mide la sumisión.”
  • Gran parte de los Masones confunde o desconoce el verdadero significado de Regularidad y Reconocimiento. Estos conceptos, esenciales para comprender la legitimidad y la relación entre potencias masónicas, quedan muchas veces reducidos a formalidades burocráticas o a prejuicios heredados.

    Aquí se aplica con propiedad la Alegoría de la Caverna de Platón: muchos viven solo a la sombra de las ideas transmitidas, sin ver nunca por sí mismos la luz de la verdad. Igual que los pájaros nacidos en jaulas creen que volar es una enfermedad, algunos Masones creen que el mundo masónico se limita a las paredes y definiciones que les fueron dadas, sin imaginar la vastedad y la libertad que existen más allá.

    Conviene arrojar algo de Luz sobre este tema, empezando por deshacer un equívoco común: no existe una autoridad máxima masónica que dicte leyes universales. Todas las Potencias Masónicas son plenamente soberanas en su territorio y en su gobierno. Existen, eso sí, Obediencias que, por su antigüedad, tradición y reputación, son ampliamente respetadas y ejercen un gran poder consultivo, pero no tienen jurisdicción sobre las demás.

    Un Masón regular, sin embargo, debe observar principios fundamentales que son la base de la Masonería universal, tales como:

    Las 12 Reglas de la Masonería Regular

    Todos los Masones Regulares están obligados a respetar y cumplir fielmente las siguientes doce reglas masónicas de la Regularidad Universal:

    • La Masonería es una fraternidad iniciática cuyo fundamento tradicional es la fe en Dios, Gran Arquitecto del Universo.
    • La Masonería se refiere a los “Antiguos Deberes” y a los “Landmarks” de la Fraternidad, desde el respeto absoluto por las tradiciones específicas de la Orden Masónica, esenciales para la regularidad de la jurisdicción.
    • La Masonería es una Orden a la que solo pueden pertenecer hombres libres y de buenas costumbres, que se comprometen a poner en práctica un ideal de paz.
    • La Masonería aspira también a la elevación moral de la Humanidad entera, mediante el perfeccionamiento moral de sus miembros.
    • La Masonería impone a sus miembros la práctica exacta y escrupulosa de los ritos y del simbolismo, medios de acceso al conocimiento por las vías espirituales e iniciáticas que le son propias.
    • La Masonería impone a todos sus miembros el respeto de las opiniones y creencias de cada uno. Les prohíbe en su seno toda discusión o controversia política o religiosa. Es un centro permanente de unión fraterna, donde reina la tolerante y fructífera armonía entre hombres que sin ella serían extraños unos a otros.
    • Los Masones prestan sus juramentos sobre el Volumen de la Ley Sagrada, para darles un carácter solemne y sagrado, indispensable para su perennidad.
    • Los Masones se reúnen, fuera del mundo profano, en Logias donde están siempre expuestas las tres grandes luces de la Orden: el Volumen de la Ley Sagrada, una Escuadra y un Compás, para trabajar allí según el ritual del rito, con celo y asiduidad y conforme a los principios y reglas prescritos por la Constitución y por los reglamentos generales de la Obediencia.
    • Los Masones solo deben admitir en sus Logias a hombres de honor, mayores de edad, de buena reputación, leales y discretos, dignos de ser buenos hermanos y capaces de reconocer los límites del dominio del hombre y el infinito poder del Eterno.
    • Los Masones cultivan en sus Logias el amor a la Patria, la sumisión a las leyes y el respeto a la Autoridad constituida. Consideran el trabajo como el deber primordial del ser humano y lo honran en todas sus formas.
    • Los Masones contribuyen, con el ejemplo activo de su comportamiento viril, digno y sano, a la irradiación de la Orden, en el respeto del secreto masónico.
    • Los Masones se deben mutuamente ayuda y protección fraternal, incluso al final de su vida. Practican el arte de conservar en toda circunstancia la calma y el equilibrio indispensables para un perfecto dominio de sí mismos.

    La Regularidad como Reconocimiento

    Con el crecimiento de la Masonería por el mundo, el concepto de regularidad se convierte en sinónimo de reconocimiento mutuo entre potencias masónicas. Es decir: “Eres regular si eres reconocido por una potencia regular.”

    Esta lógica circular llevó a disputas sobre quién es verdaderamente “regular”, qué potencias son legítimas y si la regularidad se hereda o se construye.

    La escisión con la Masonería Liberal (1877)

    En 1877, el Gran Oriente de Francia (GOdF) suprime la obligatoriedad de la creencia en un Ser Supremo. La Gran Logia Unida de Inglaterra (GLUI) rompe relaciones con el GOdF y lo declara “irregular”.

    Surge aquí la división entre Masonería Regular (p. ej. UGLE, GLNF, etc.) y Masonería Liberal o Adogmática (p. ej. GOdF, GLE, Logias mixtas y femeninas).

    Regularidad: ¿principio o política?

    Muchos consideran que, con el tiempo, la regularidad dejó de ser solo un principio iniciático y pasó a ser también una herramienta política de exclusión o de legitimación de potencias rivales.

    Ejemplos: Logias auténticas, regulares en el espíritu y en la práctica, son a veces declaradas “irregulares” por motivos administrativos o de poder. Logias que siguen rituales profundos quedan excluidas por falta de reconocimiento político. “A veces, la Escuadra mide el alma. Otras veces, mide la sumisión.”

    Hoy: la Regularidad en transformación

    Hoy hay varias visiones de la regularidad: la regularidad tradicional (herencia de la UGLE y de los “Landmarks” clásicos) y la regularidad espiritual (fidelidad a la iniciación, al ritual, a la elevación interior).

    COGMNA (Conference of Grand Masters of North America) – Normas de Reconocimiento

    Las Normas de Reconocimiento fueron adoptadas por la Comisión como orientación cuando esta se creó, en 1952. Son los criterios utilizados para evaluar la regularidad de una Gran Logia y determinar así si es digna de consideración para su reconocimiento por las Grandes Logias miembros. La Comisión actúa exclusivamente con funciones de investigación y asesoramiento.

    Las Normas de Reconocimiento se resumen como sigue:

    • Legitimidad de origen (haber sido formada por 3 Logias Regulares).
    • Jurisdicción territorial exclusiva, salvo por consentimiento mutuo o tratado.
    • Adhesión a los Antiguos Landmarks, en concreto: creencia en Dios, la presencia del Volumen de la Ley Sagrada como parte indispensable del mobiliario de la Logia, y la prohibición de discutir de política y de religión en Logia.
  • Los símbolos, en la práctica masónica, son llaves de Luz: abren puertas al entendimiento profundo, unen lo visible a lo invisible y permiten que cada Hermano descubra, en el silencio de su interpretación, verdades que trascienden las palabras.

  • La Masonería no es una organización secreta ni siquiera discreta, sino privada, y con un propósito. Lo discreto intenta pasar desapercibido; lo privado solo reserva ciertos aspectos para sus miembros. La Masonería tiene presencia pública, edificios identificables y acciones visibles en la sociedad. Mantiene, no obstante, privadas sus prácticas internas, rituales y símbolos, como cualquier otra asociación con identidad y tradición propias. En un mundo donde todo está en internet, hay solo dos secretos masónicos: no revelar quién es Masón y no revelar lo que ocurre en una ceremonia. Estas ceremonias y sus lecciones morales nos animan a ser más tolerantes, respetuosos y diligentes en nuestros deberes cívicos y de caridad, pero son también momentos de alegría y convivencia. Como decía el Masón Almada Negreiros, “la alegría es la cosa más seria de la vida”.

  • En la Masonería existen solo dos secretos esenciales. El primero es no revelar quién es Masón, principio protegido por el derecho a la privacidad consagrado en la Constitución de la República Portuguesa, en la ley de protección de datos y en convenios internacionales. Igual que nadie está obligado a revelar su religión, filiación política o convicciones, también la pertenencia masónica está protegida. El segundo es no revelar lo que ocurre en una sesión masónica, por razones iniciáticas, esotéricas y espirituales. La vivencia ritual pertenece al fuero privado y sagrado, y solo adquiere sentido para quien la vive. El secreto iniciático no se cuenta: se revela a uno mismo, a su tiempo, a través del misterio.

  • La Masonería se distingue claramente de un club de negocios, de amigos o de solidaridad. Su solidaridad es profunda, regular y anclada en la fuerza de la egrégora y en el trabajo interior de cada Hermano. La amistad trasciende el convivio y se transforma en fraternidad, vínculo espiritual que une más allá de las circunstancias. Los negocios pueden surgir, pero solo como consecuencia natural de la profundización de la amistad, nunca como objetivo. Lo que de verdad diferencia a la Masonería es la vía iniciática: un camino de autoconocimiento y elevación interior que da sentido y fundamento a todas las demás dimensiones.

  • Hoy, más que nunca, Portugal necesita la aportación de sus instituciones más antiguas y respetadas para afrontar desafíos colectivos con visión, coraje y servicio al bien común. La Masonería, con su tradición de fraternidad y acción filantrópica, está lista para seguir sirviendo: lejos de prejuicios, cerca de las personas y fiel a sus ideales.

    En el siglo XXI, una obediencia masónica que no esté abierta a la sociedad civil no cumple su propósito iniciático de compartir la Luz recibida. La Organización no tiene que cambiar en sus valores base; al contrario, ahora son más importantes que nunca, porque la Luz que recibimos no es para guardarla, es para iluminar el mundo.

    La Masonería es una organización única a nivel mundial. Existe desde hace más de 3 siglos, no tiene ninguna afiliación política ni religiosa, y cuenta con miembros de todas las edades, razas, estatus culturales y profesiones.

    Una institución antigua no es vieja. Puede mantener los valores que la hacen intemporal, como la Integridad, que implica hacer lo correcto con independencia de las circunstancias; el Respeto, relacionado con la igualdad: no importa quién eres, de dónde vienes, a qué Dios adoras, el color de tu piel o tu afiliación política, eres respetado como individuo por tu mérito; y la Fraternidad, que reconoce en el otro a un hermano a quien amar, enseñanza que nos impulsa a cuidar de quienes no son tan afortunados como nosotros.

  • Una Obediencia que se aísla de la sociedad en la que está inserta pierde el sentido de la Iniciación. La Luz que recibimos en los Templos no nos pertenece: es para compartirla con el mundo, porque la Luz que no se comparte se transforma en sombra.

    En el siglo XXI, una Obediencia que no se vincula activamente a la realidad social, cultural y humana de su tiempo no cumple su papel iniciático. La Tradición, por sagrada que sea, no es un museo: es una llama viva que se adapta para iluminar a cada nueva generación de buscadores de la Verdad.

  • Entrar en la Masonería no hace a nadie mejor que los demás. La Masonería es un camino de perfeccionamiento personal, donde cada Hermano trabaja para ser la mejor versión de sí mismo: no para elevarse por encima de los otros, sino para elevarse dentro de sí. El verdadero progreso masónico se mide por la humildad, por la ética y por la capacidad de servir, y no por la vanidad o la comparación.

  • Un Masón debe evitar el Vicio y practicar la Virtud, poniendo por encima de todo la Justicia y la Verdad.

  • Durante décadas, la Masonería evitó hablar de quiénes somos y de lo que hacemos, cerrando tanto la puerta que el ciudadano común no nos comprende. Ese silencio permitió que el desconocimiento y los detractores llenaran el vacío con especulaciones que, repetidas, se transforman en supuestos hechos. Hay que cambiar eso. La Masonería no debe solo defenderse, sino explicarse y contar su historia, grandiosa y motivo de orgullo. Las masonerías más importantes del mundo, como la inglesa y la americana, ya lo han hecho con éxito. Esta clarificación no es para quien ataca por costumbre, sino para el ciudadano común que valora la libertad de pensar, escucha antes de juzgar y decide con base en la verdad.

  • Sí. La Masonería es una de las mayores y más antiguas organizaciones no religiosas, no políticas, fraternas y filantrópicas del mundo. Se inspira en la alegoría bíblica de la construcción del templo de Salomón como imagen de la humanidad, a la que cada Masón contribuye como piedra viva. Es una sociedad universal cuyos miembros cultivan la libertad, la democracia, la igualdad, la fraternidad y el perfeccionamiento intelectual, moral y espiritual.

  • Existen seis características fundamentales: es una orden iniciática (entrada mediante ceremonia de iniciación), ritualista (basada en ritos y simbolismos), universal y fraterna (aspira a la fraternidad universal), filosófica (busca responder a las cuestiones profundas del ser humano) y progresista (trabaja por el progreso de la humanidad). Todos estos principios se asientan en el libre pensamiento y en la tolerancia, y buscan el perfeccionamiento del hombre, la edificación de una sociedad justa e igualitaria y el progreso moral y espiritual.

  • Los Masones creen en un Gran Arquitecto del Universo, concepto que cada uno puede interpretar según su creencia. Para un Masón católico puede ser Dios; para un Masón musulmán, Alá; otros pueden no creer en una entidad revelada. Lo importante es lo que une, no lo que divide. Como decía Pierre Teilhard de Chardin: “La religión no es solo una, son cientos; la espiritualidad es solo una. La religión es para los que duermen; la espiritualidad es para los que están despiertos… No somos seres humanos pasando por una experiencia espiritual… Somos seres espirituales pasando por una experiencia humana.”

  • El Masón debe combatir el vicio y practicar la virtud, poniendo por encima de todo la justicia y la verdad.